1
Editorial
Investigador del Centro de Altos Estudios en Educación (CAEE) de la Universidad Abierta Interamericana. Investigador Principal (jubilado) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET). Autor de numerosos libros y artículos sobre la Educación Superior en América Latina y Argentina.
DOI https://doi.org/10.59471/debate2026335
Como citar: Barsky, O. (2026). Editorial. Debate Universitario, 19(28). https://doi.org/10.59471/debate2026335
En este número se incorporan aportes sobre distintos temas que impactan en la educación superior latinoamericana. Un conjunto de investigadoras de la Universidad de Flores analizan las características del ingreso a esta universidad y arriban a las siguientes conclusiones.
Julieta Gómez Zeliz. Universidad de Flores; Argentina. Laura Barbará Universidad de Flores; Argentina. Blanca Sigot Universidad de Flores; Argentina. Chiara Scattone Universidad de Flores; Argentina. Victoria Esmenotte Universidad de Flores; Argentina. Micaela de Vega. Universidad de Flores. Argentina. Victoria Esmenotte. Universidad de Flores; Argentina. Trayectorias educativas y experiencias de ingreso a la universidad. Perfiles, condiciones y desafíos en estudiantes ingresantes de una universidad argentina de gestión privada.
El artículo analiza las trayectorias educativas y las experiencias de ingreso de estudiantes universitarios a partir de una investigación empírica realizada en una universidad argentina de gestión privada. Desde un enfoque cuantitativo, descriptivo y transversal, se relevaron datos mediante una encuesta aplicada a 336 estudiantes ingresantes, con el objetivo de caracterizar sus perfiles sociodemográficos, condiciones de vida, inserción laboral y primeros indicadores de avance académico. Los resultados evidencian una marcada heterogeneidad de trayectorias, tanto en términos etarios como laborales y académicos, lo que tensiona las representaciones tradicionales del “estudiante universitario ideal”. En diálogo con la literatura sobre trayectorias educativas, masificación del sistema universitario e inclusión excluyente, el trabajo discute el rol de las instituciones y de las prácticas docentes en la configuración de recorridos iniciales desiguales, y plantea la necesidad de fortalecer dispositivos institucionales de acompañamiento que reconozcan la diversidad real del estudiantado ingresante.
El análisis de las trayectorias educativas de estudiantes ingresantes permite reafirmar que los inicios a la vida universitaria constituyen un proceso complejo, atravesado por desigualdades estructurales, experiencias previas heterogéneas y condiciones institucionales específicas. Lejos de tratarse de un momento puntual o de un simple trámite administrativo, el ingreso se configura como un período crítico en el que se ponen en juego saberes académicos, habilidades de estudio, expectativas subjetivas y condiciones materiales de vida, cuya articulación incide de manera decisiva en la permanencia y continuidad de las trayectorias. Los resultados de este estudio muestran que las dificultades que enfrentan los estudiantes no pueden explicarse exclusivamente en términos individuales, sino que se inscriben en una trama más amplia de relaciones entre biografías escolares, organización institucional y modos de enseñar propios del nivel universitario. En este sentido, la experiencia del primer año aparece como un espacio de aprendizaje progresivo del oficio de estudiante universitario, en el que la falta de familiaridad con los códigos académicos, las exigencias de autonomía y la gestión del tiempo adquieren un peso central, especialmente entre quienes son primera generación de estudiantes universitarios. Asimismo, el trabajo aporta evidencia empírica situada que permite complejizar los debates sobre inclusión y democratización del acceso en instituciones universitarias del conurbano bonaerense, mostrando que la ampliación del ingreso no garantiza por sí misma trayectorias educativas sostenidas. Por el contrario, los datos refuerzan la necesidad de pensar políticas institucionales integrales que articulen dispositivos de acceso, estrategias de acompañamiento pedagógico y enseñanza explícita del código académico, reconociendo la diversidad de trayectorias y condiciones de estudio de los ingresantes. Desde esta perspectiva, la reconceptualización del ingreso en términos de inicios a la vida universitaria, tal como proponen los estudios recientes del campo, permite desplazar miradas deficitarias sobre los estudiantes y situar la responsabilidad en las instituciones. Garantizar el acceso, la permanencia y el egreso en la educación superior implica asumir el desafío de construir condiciones pedagógicas, académicas y organizacionales que hagan efectivo el derecho a la educación universitaria, especialmente para aquellos sectores históricamente subrepresentados en este nivel
Mg. Gabriela Di Gesú de la Universidad Nacional de General Sarmiento y la Lic. Claudia Pared de la Universidad Nacional Arturo Jauretche realizan una investigación histórica sobre La Evolución de la Presencia Femenina en el Sistema Universitario en Argentina.
Destacan que a lo largo de la historia, la presencia femenina en el sistema universitario se dio en un proceso que acompañó el cambio en las representaciones de la mujer en la sociedad y la objetivación de la mujer en la ciencia. En Argentina, desde la excepcionalidad de su presencia hasta la masividad actual, la presencia femenina en el nivel superior puede considerarse un fenómeno reciente en términos históricos. La posibilidad de estudiar para la mujer ha implicado no solo el ingreso a las casas de estudio, sino también asumir roles profesionales no siempre pensados para ella en la sociedad de su tiempo. Esta situación derivó en procesos complejos, marcados por la invisibilización, tensiones y resistencia.
A partir de un corpus compilado para este trabajo, que incluye un relevamiento bibliográfico y artículos publicados en revistas académicas y en revistas digitales universitarias, se reseña el ingreso de la mujer a la universidad desde sus orígenes, para luego enfocarse en el sistema universitario argentino, entretejiendo la participación femenina con la historicidad propia del sistema. El metaanálisis en las conclusiones permite ver, que, si bien el camino ha sido bueno, las voces de los trabajos analizados aún demuestran que hay trayectos por recorrer.
En este trabajo se destaca la excepcionalidad que caracterizaba la presencia femenina en los primeros años universitarios en el medioevo y cómo esa la misma se perpetuó hasta la primera parte del s. XX en nuestro país. En un permanente diálogo con el contexto social, la presencia de la mujer en la universidad fue invisible o invisibilizada en sus comienzos y creció a medida que las instituciones de nivel superior iban acompañando los procesos de cambio y de la necesidad de satisfacer las demandas de sociopolíticas y económicas de su tiempo. Procesos que acompañaban la mutación de sentido sobre la mujer y lo femenino. En ese camino, el sistema habilitaba el ingreso a los estudios universitarios, pero al mismo tiempo, y restringía el desempeño profesional. Se podía estudiar, pero no trabajar o actuar en política. Cada logro individual de las mujeres en estos campos se convertía en un logro colectivo que abría el camino a otros. El número de mujeres que decidían estudiar y trabajar en los inicios del siglo XX también revela que eran decisiones de unas pocas y que a medida que se afianza el rol de la mujer fuera del ámbito doméstico aumenta la presencia en el sistema de educación superior universitaria.
El interés por estudiar la evolución de la presencia de la mujer en el sistema universitario argentino es relativamente reciente. En el siglo XXI, perduran desafíos como las tareas de cuidado y la pobreza y obstáculos para llegar a posiciones más altas. La feminización de las tareas domésticas y de cuidado es todavía un inhibidor que dificulta que las mujeres concilien hogar, estudios y trabajo. Las estudiantes madres a menudo postergan su educación y deben organizar sus estudios en horarios nocturnos cuando todos duermen, cursan menos materias o interrumpen sus estudios. La violencia simbólica y el sexismo no han sido superados. En carreras como ingeniería con mayor presencia masculina, las estudiantes relataron que recibieron comentarios sexistas por parte de docentes, percibieron que sus opiniones no eran tomadas en cuenta por compañeros o profesores y recibieron sugerencias de dejar la carrera de ingeniería por otra más acorde con los estereotipos de género. Las estudiantes todavía deben enfrentar las estructuras, los roles de género y los mandatos familiares, a veces, perdura la necesidad de desafiar la desaprobación de parejas o familiares varones que aún preguntan para qué estudian.
Algunas instituciones universitarias han implementado políticas de apoyo, como tutorías, becas y la creación de espacios específicos, como el Lactario o las Salas de Juegos multi edad para que las estudiantes madres puedan dejar a sus hijos, como es el caso de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). A pesar de poder acceder a la educación, la desigualdad persiste, lo que subraya la necesidad de investigar y abordar las voces y experiencias de las mujeres que han sido históricamente invisibilizadas, si se pretende alcanzar una equidad real.
La masificación de la universidad trajo consigo una mayor presencia femenina, perotambién el desencanto con la idea de que la universidad es un derecho para todos, en especial para la mujer. A modo de ejemplo, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) informa que, en el segundo ciclo de 2023, la participación femenina se centraba en las carreras feminizadas. El 80% de la matrícula femenina se aboca a la Tecnicatura Universitaria en Información Clínica y Gestión de Pacientes (ICS), Licenciatura en Organización y Asistencia de Quirófanos (ICS), Licenciatura en Trabajo Social (ICSyA), Licenciatura en Trabajo Social (ICSyA), Licenciatura en Enfermería (ICS) y Tecnicatura en Farmacia Hospitalaria (ICS). Mientras que las ingenierías solo están ocupadas en un 26,8% según el Departamento de Políticas Universitarias de la universidad.
Si bien la presencia local de las instituciones de nivel superior habilitó una matrícula de estudiantes mujeres del 69,1 %, el 85 % son de primera generación de universitarias. El constructo primera generación se entrelaza con las trayectorias de género, ya que entre estudiantes y graduadas de este colectivo circula la idea de romper con los roles de género y la pobreza de tiempo y las expectativas familiares tradicionales al elegir estudiar una carrera universitaria. Hay una búsqueda de separar la superposición de los roles de ser madre y académica, que están subrepticiamente en tensión constante. La universidad para ellas suele ser vivida como un espacio de transformación, un tiempo individual, del desarrollo de la voz propia y un nuevo protagonismo con identidad profesional.
Las autoras destacan que see puede pensar en una nueva presencia femenina en la formación universitaria que a paso lento pero firme, se despliega en los cargos de gestión y con mayor dificultad en los organismos dedicados a la investigación. Son necesarios más trabajos que ahonden en la perspectiva femenina recolectando las voces no solo de quienes estudian sino también de quienes ejercen la docencia o investigan. Observar las oportunidades y dificultades que encuentran podría llevar a plantear políticas que catalicen su presencia y desarrollo académico y científico. La evidencia muestra que el camino recorrido ha sido bueno porque como sostiene Maffia (2007)
Recibir el aporte de las mujeres (de las diversas mujeres) a la ciencia no sólo es justo para las mujeres, así como eliminar lo femenino del ámbito de conocimiento científico no sólo es una pérdida para ellas. Es una pérdida para la ciencia y para el avance del conocimiento humano, porque se estrechan los horizontes de búsqueda de la ciencia misma.
El artículo Evaluar para transformar: La Universidad Nacional de Salta en el espejo del aseguramiento de la calidad en Argentina de María Rosa Panza, Prof. Adjunta Ética Profesional y Metodología de la Investigación Científica de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales. unas y Doctoranda en Educación Superior Universitaria (UAUAIUNRN) Argentina, parte de que la evaluación de la calidad en la educación superior se ha consolidado como una política estratégica en América Latina. En Argentina, en particular, con la creación de la CONEAU y la Ley de Educación Superior, se ha estructurado un sistema de aseguramiento que articula los mecanismos de autoevaluación institucional y control externo. Este artículo analiza críticamente los procesos de evaluación externa de la Universidad Nacional de Salta realizados en los años 2000 y 2024, destacando sus alcances, metodologías y efectos en el desarrollo institucional. A través de un enfoque comparativo y multirreferencial, se examina cómo una universidad pública y regional responde a marcos normativos homogéneos sin abandonar su misión social ni su identidad territorial.
El trabajo permite reflexionar sobre las tensiones entre estandarización y diversidad, control externo y mejora interna, calidad técnica y pertinencia social. Asimismo, ofrece aportes teóricos y empíricos para repensar el sentido de la calidad en las universidades periféricas, promoviendo una comprensión crítica del aseguramiento como proceso formativo, situado y contextualizado. Al revisar el caso de la UNSa, se evidencian avances, resistencias y aprendizajes institucionales, abriendo un debate sobre la evaluación como herramienta de transformación y como espejo de las desigualdades estructurales del sistema universitario argentino.
A partir del estudio realizado, se proponen las siguientes líneas de acción orientadas a fortalecer el desarrollo institucional de la Universidad Nacional de Salta, y de otras universidades públicas regionales, en el marco del aseguramiento de la calidad: a) Reafirmar el proyecto institucional en torno a una misión crítica, socialmente comprometida y territorialmente situada, integrando la evaluación como herramienta estratégica y no como exigencia externa; b) Fortalecer los equipos de investigación institucional y los sistemas de información, promoviendo la producción de datos confiables que permitan planificar, evaluar y tomar decisiones con base en evidencia contextualizada; c) Consolidar espacios de formación y debate interno sobre evaluación y calidad, especialmente en las sedes regionales, con el fin de democratizar el proceso, fomentar la apropiación institucional y evitar su tecnocratización; d) Profundizar la vinculación con actores sociales y gubernamentales del NOA, incorporando criterios de pertinencia territorial en los planes de mejora, la oferta académica y las políticas de investigación y extensión; e) Articular mecanismos internos de evaluación formativa con políticas nacionales y regionales de integración académica, como el sistema ARCU-SUR, sin perder la autonomía ni la especificidad institucional.
Estas orientaciones, si son acompañadas por políticas públicas adecuadas y financiamiento sostenido, pueden contribuir a consolidar una UNSa más reflexiva, integrada y transformadora, capaz de dialogar con los estándares de calidad sin subordinarse a modelos ajenos a su realidad. En definitiva, la evaluación universitaria debe servir para fortalecer el valor público del conocimiento, el derecho a la educación superior y el horizonte de justicia social en América Latina.
Finalmente, un sugerente análisis de Santiago Arturo Moscoso-Bernal: Universidad Católica de Cuenca (UCACUE) y David Santiago Ayabaca-Landi: Universidad Católica de Cuenca (UCACUE)
El Invierno Demográfico en Ecuador: Un Desafío Existencial para la Educación Superior destaca que durante las últimas décadas, la relación entre las dinámicas demográficas y el funcionamiento de las instituciones de educación superior han adquirido una atención en la investigación educativa y en la planificación institucional. Diversos estudios señalan que los cambios demográficos inciden de manera directa en la demanda directa y potencial de educación superior, en la sostenibilidad económica de las instituciones universitarias y en la manera en que se organizan los sistemas educativos a nivel nacional.
En este contexto, fenómenos como la disminución continua de la tasa de fecundidad, el progresivo envejecimiento de la población y los movimientos migratorios están reconfigurando la estructura demográfica de numerosos países. Estas transformaciones, generalmente asociadas al fenómeno conocido como “invierno demográfico”, plantean nuevos desafíos para la planificación universitaria, ya que modifican el tamaño y la distribución de las cohortes en edad universitaria y obligan a repensar acciones que fomenten la sostenibilidad en el sistema educativo ecuatoriano.
El presente artículo tiene como objetivo analizar el impacto de la transición demográfica en la demanda potencial de educación superior en Ecuador, a partir del examen de tendencias demográficas recientes y de la revisión de experiencias comparadas en países de la región y en España. A partir de este análisis, se busca identificar posibles implicaciones para la sostenibilidad del sistema universitario, así como proponer algunos lineamientos generales de adaptación institucional.
El análisis desarrollado a lo largo del estudio permite comprender que la educación superior en Ecuador se encuentra en un punto crítico que no responde únicamente a dinámicas internas del sistema universitario, sino a transformaciones demográficas y sociales más profundas en el Ecuador. La disminución constante de la natalidad, conjuntamente con los procesos migratorios y la aparición de nuevas modalidades educativas, está reduciendo de forma progresiva la base demográfica de estudiantes potenciales, lo que introduce peligros reales sobre la sostenibilidad del modelo universitario actual.
Más allá de los datos, lo que se evidencia es un cambio estructural en la forma en que se compone la demanda educativa. La caída de la matrícula en niveles previos no es un fenómeno aislado, sino una señal temprana de lo que podría intensificarse en la educación superior en los próximos años. Esto obliga a dejar de pensar en el crecimiento como algo garantizado y sostenido en el tiempo y empezar a asumir escenarios de contracción estudiantil que requieren estrategias y no solo ajustes o parches operativos.
En este contexto, el sistema universitario enfrenta una presión doble: por un lado, la necesidad de sostener su viabilidad financiera en un entorno de menor demanda, y por otro, el desafío de mantener la calidad académica sin caer en dinámicas de competencia que puedan deteriorarla. Si no se actúa a tiempo, existe el riesgo de que algunas instituciones pierdan relevancia y su reputación o incluso a la desaparición, especialmente aquellas que dependen más del volumen de matrícula que de otros ingresos.
Sin embargo, este escenario no debe entenderse únicamente como una amenaza. Si no más bien abre la posibilidad de reconfigurar el modelo universitario actual, desde una lógica más flexible, diversificada y conectada con las necesidades de la sociedad. La apuesta por la educación continua, la especialización, la internacionalización y el uso estratégico de la tecnología aparece como un mecanismo necesario para adaptarse a nuevo contexto social del país.
Finalmente, el presente estudio sugiere que la respuesta no puede recaer únicamente en las universidades, si no que, se requiere una articulación más amplia entre el Estado, las instituciones de educación superior y el sector productivo, orientada a construir una visión de largo plazo. En ese sentido, avanzar hacia un marco regulatorio más flexible y hacia sistemas de planificación basados en información podría marcar la diferencia entre un proceso de ajuste ordenado o una contracción del sistema educativo.
En síntesis, el reto no es solo adaptarse al cambio demográfico, sino anticiparse a él. La forma en que se aborde este proceso definirá el papel de la educación superior en el desarrollo del país en las próximas décadas.
Este trabajo está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional