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Evaluación crítica y metodológica del Grana Ranking Global (GRG): transparencia, validez y aportes a la evaluación universitaria en América Latina

Critical and Methodological Evaluation of the Grana Global Ranking (GRG): Transparency, Validity, and Its Contributions to University Assessment in Latin America

Donato Vallín González

Doctor en Ciencias de la Educación. Profesor-Investigador de la Universidad de Guadalajara, México. Presidente de GRANA (Generation of Resources for Accreditation of Nations of America).

Abraham Vallín Gutiérrez

Doctor en Internacionalización y acreditación de la educación superior. Profesor-Investigador de la Universidad de Guadalajara, México.Director de Asuntos Internacionales de GRANA international.

Néstor Eulacio Perotti

Ing.Agr.y MSc. Uruguay.

Adriana Chiancone

Doctora en Estudio de la Ciencia y la Tecnología. Investigadora del SNI (Uruguay). Investigadora del Instituto Universitario Sudamericano.

Enrique Martínez Larrechea

Doctor en Relaciones Internacionales. Investigador del SNI (Uruguay). Rector del Instituto Universitario Sudamericano.


DOI https://doi.org/10.59471/debate2025324

Enviado: 23/11/2025. Aceptado: 30/11/2025. Publicado: diciembre 2025

Como citar: Donato Vallín González; Abraham Vallín Gutiérrez; Néstor Eulacio Perotti; Adriana Chiancone y Enrique Martínez Larrechea .Evaluación crítica y metodológica del Grana Ranking Global (GRG): transparencia, validez y aportes a la evaluación universitaria en América Latina. https://doi.org/10.59471/debate2025324

Resumen

El presente artículo realiza una revisión crítica y una reformulación metodológica del Grana Ranking Global (GRG), una iniciativa latinoamericana basada en la metodología GRANA (Generation of Resources for Accreditation in Nations of the America). Partiendo de una revisión teórica sobre la calidad en la educación superior y las críticas a los rankings internacionales, se propone un diseño metodológico robusto —combinado, reproducible y validable— que contempla operacionalizaciones claras de indicadores, procedimientos de normalización, estrategias de ponderación justificadas y técnicas de validación estadística y cualitativa. El estudio incorpora un pilotaje inicial con universidades latinoamericanas y propone protocolos para asegurar la transparencia, la reproducibilidad y la resistencia a prácticas de optimización (gaming). Se discuten los hallazgos preliminares, las implicaciones para la gobernanza universitaria y las recomendaciones para consolidar al GRG como un referente técnico y normativo alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Finalmente, se presentan limitaciones del pilotaje y una agenda de investigación para la consolidación de series temporales y validaciones externas.

Palabras claves: rankings universitarios, evaluación institucional, calidad educativa, metodología GRANA, América Latina, transparencia.

Abstract

This article presents a critical review and methodological reformulation of the Grana Global Ranking (GRG), a Latin American initiative based on the GRANA methodology (Generation of Resources for Accreditation in Nations of the America). Building on a theoretical review of quality in higher education and critiques of international rankings, the study proposes a robust methodological design—combined, reproducible, and verifiable—that includes clear operationalization of indicators, normalization procedures, justified weighting strategies, and both statistical and qualitative validation techniques. The study incorporates an initial pilot with Latin American universities and proposes protocols to ensure transparency, reproducibility, and resilience against optimization practices (gaming). Preliminary findings are discussed, along with implications for university governance and recommendations to consolidate the GRG as a technical and regulatory benchmark aligned with the Sustainable Development Goals (SDGs). Finally, the limitations of the pilot are presented, together with a research agenda aimed at consolidating time series and external validations.

Keywords: university rankings, institutional evaluation, educational quality, GRANA methodology, Latin America, transparency.

Introducción

La educación superior en el siglo XXI se encuentra atravesada por dinámicas de globalización, internacionalización y competencia académica que han transformado profundamente la manera en que las universidades se conciben, se gestiona y se proyectan en la esfera internacional. Dentro de estas dinámicas, los rankings universitarios han adquirido un papel central al funcionar como mecanismos de evaluación comparativa que, aunque no fueron diseñados inicialmente como instrumentos de política educativa, han terminado por incidir en decisiones estratégicas de gobiernos, instituciones y estudiantes (Hazelkorn, 2015).

Los rankings universitarios más conocidos, como el QS World University Rankings, el Times Higher Education (THE) y el Academic Ranking of World Universities (ARWU), se han convertido en referentes globales. Estos rankings construyen jerarquías que otorgan visibilidad y prestigio a las instituciones que logran ubicarse en posiciones destacadas, mientras que relegan a la periferia a aquellas que no alcanzan los criterios establecidos. De esta manera, los rankings no solo describen la realidad, sino que también la producen: moldean expectativas, condicionan políticas institucionales y generan una especie de “cultura de competencia” (Marginson, 2022).

En América Latina, este fenómeno no ha pasado desapercibido. Universidades de países como México, Brasil, Argentina, Chile y Colombia han desplegado estrategias específicas para mejorar su posicionamiento en los rankings internacionales. Entre estas estrategias destacan el fortalecimiento de la investigación publicada en revistas indexadas, la atracción de estudiantes internacionales, la contratación de profesores con alta productividad científica y la creación de programas de posgrado con estándares internacionales. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, las universidades latinoamericanas enfrentan serias limitaciones estructurales: presupuestos restringidos, sistemas de evaluación nacional que no siempre se alinean con los indicadores globales, y un contexto social que demanda pertinencia y responsabilidad más allá de la mera competitividad internacional (Ordorika, 2020).

La pregunta que surge es entonces la siguiente: ¿hasta qué punto los rankings internacionales reflejan la realidad y las prioridades de las universidades latinoamericanas? Este cuestionamiento es fundamental porque, si bien los rankings otorgan visibilidad, también han sido criticados por su falta de transparencia metodológica, su sesgo hacia la investigación de élite y su escasa sensibilidad hacia dimensiones como la docencia, la inclusión social o la sostenibilidad (Pérez-Esparrells & Orduna-Malea, 2018). Dicho de otra manera, los rankings dominantes han sido diseñados con un énfasis en la lógica de los países desarrollados, lo cual genera una reproducción de desigualdades en el campo de la educación superior global.

En este contexto surge Grana Ranking Global (GRG), un esfuerzo latinoamericano que busca replantear el modo en que se mide la calidad y el impacto de las universidades. GRG no nace de cero, sino que se articula con la metodología GRANA (Generation of Resources for Accreditation in Nations of the America), ampliamente utilizada en procesos de acreditación internacional en el continente. La metodología GRANA se distingue por integrar procesos de autoevaluación, coevaluación y acreditación internacional, estructurados en diez rubros que abarcan desde la planeación institucional hasta el impacto social y la sostenibilidad.

A diferencia de los rankings tradicionales, GRG incorpora indicadores que trascienden la investigación científica como único parámetro de prestigio. Así, en su diseño metodológico aparecen rubros como la pertinencia social, la innovación tecnológica, la responsabilidad universitaria con el entorno comunitario y la sostenibilidad ambiental. Estos elementos responden a una preocupación histórica en América Latina: construir universidades no solo de élite, sino también de compromiso social y de impacto en el desarrollo regional. En ese sentido, GRG representa una apuesta innovadora que podría reconfigurar el panorama de la evaluación institucional en la región.

La pertinencia de realizar un análisis crítico de la metodología GRG se justifica en al menos tres dimensiones:

1. Dimensión académica: los rankings han modificado la agenda de investigación y docencia de las universidades. Por ello, analizar críticamente la propuesta GRG permite comprender si realmente contribuye a fortalecer la calidad académica con pertinencia social o si reproduce las lógicas competitivas globales.

2. Dimensión institucional: las universidades utilizan los rankings como insumo para diseñar planes de desarrollo, asignar recursos y construir estrategias de internacionalización. Una evaluación crítica GRG ayuda a valorar si sus criterios son claros, transparentes y útiles para orientar la gestión institucional.

3. Dimensión política y social: los rankings influyen en la percepción pública de la calidad universitaria y en las decisiones gubernamentales de financiamiento. En el caso latinoamericano, donde la educación superior pública enfrenta presiones de financiamiento y demandas de cobertura, un ranking con criterios de pertinencia social puede tener implicaciones significativas en la formulación de políticas.

Este trabajo se estructura en varios apartados. En el marco teórico se presentan las principales aproximaciones conceptuales a la calidad en la educación superior y las críticas a los rankings internacionales. Posteriormente, en la metodología del estudio se describen las técnicas empleadas para realizar el análisis documental y comparativo. El capítulo sobre Grana Ranking Global y la metodología GRANA desarrolla los fundamentos del modelo, mientras que la sección de comparación con rankings internacionales discute las diferencias entre GRG y los rankings dominantes (QS, THE, ARWU). Más adelante, en los apartados de resultados y discusión crítica, se presentan los hallazgos principales, resaltando los alcances y limitaciones de GRG. Finalmente, en las conclusiones y recomendaciones, se sintetizan las aportaciones del estudio y se plantean propuestas para robustecer el modelo.

Esta investigación se propone realizar una evaluación crítica de la metodología de Grana Ranking Global en América Latina, con énfasis en tres aspectos: la transparencia de sus criterios, la pertinencia de sus indicadores y el impacto institucional que puede generar. Se trata de un esfuerzo académico orientado no solo a describir un nuevo ranking, sino a problematizar su papel en la dinámica de la educación superior latinoamericana y en el escenario global.

Marco Teórico

El análisis de los rankings universitarios requiere partir de un marco teórico que permita comprender las múltiples dimensiones de la calidad en la educación superior, así como los fundamentos conceptuales y críticos de los sistemas de evaluación comparativa. En este capítulo se desarrollan cuatro ejes fundamentales:

1. La noción de calidad educativa y sus diferentes aproximaciones.

2. El surgimiento y consolidación de los rankings universitarios como instrumentos de evaluación global.

3. Las críticas y limitaciones de los rankings dominantes.

4. El planteamiento alternativo de la metodología GRANA como fundamento de Grana Ranking Global.

Hablar de calidad en la educación superior es adentrarse en un terreno conceptual complejo y en permanente debate. Desde los años noventa, la literatura especializada ha señalado que no existe una definición única y universal de calidad, sino múltiples interpretaciones que dependen del enfoque teórico, del contexto institucional y de las demandas sociales (Harvey & Green, 1993).

De acuerdo con estos autores, la calidad puede entenderse desde al menos cinco dimensiones:

• Excelencia: la calidad como sinónimo de estándares elevados, donde solo unas pocas instituciones logran destacarse.

• Consistencia: la calidad como regularidad en los procesos y resultados.

• Pertinencia: la calidad entendida como adecuación a los fines y objetivos de la institución.

• Valor agregado: la capacidad de la universidad para generar un impacto significativo en el desarrollo de los estudiantes.

• Transformación: la calidad como proceso de cambio que contribuye al desarrollo personal y social.

La UNESCO (2022) ha subrayado que, en el siglo XXI, la calidad en educación superior debe articular tres grandes principios: equidad, pertinencia y excelencia. Es decir, no basta con que las universidades produzcan investigación de alto nivel, sino que deben hacerlo de manera inclusiva y orientada a las necesidades de sus comunidades. Este enfoque resulta especialmente relevante para América Latina, donde las universidades cumplen funciones sociales fundamentales, como la democratización del acceso, la generación de conocimiento para el desarrollo local y la formación de ciudadanía crítica. Por ello, cualquier metodología de evaluación universitaria en la región debe incorporar esta visión amplia de la calidad.

Los rankings universitarios surgieron en la segunda mitad del siglo XX como ejercicios de clasificación nacional, principalmente en Estados Unidos. El US News & World Report College Ranking, creado en 1983, marcó el inicio de la era moderna de los rankings (Altbach, 2016). Con el tiempo, este modelo se expandió a nivel internacional, y a partir del año 2003 comenzaron a consolidarse los rankings globales más influyentes:

• ARWU (Academic Ranking of World Universities): desarrollado por la Universidad Jiao Tong de Shanghái, con fuerte énfasis en la investigación y la excelencia científica medida por publicaciones y premios internacionales.

• QS World University Rankings: enfocado en reputación académica, reputación entre empleadores e internacionalización.

• Times Higher Education (THE): que combina indicadores de enseñanza, investigación, citaciones, ingresos de la industria e internacionalización.

Estos rankings globales han generado un campo de competencia académica internacional, donde las universidades buscan mejorar su posición para atraer estudiantes, financiamiento y prestigio. Sin embargo, también han generado una homogeneización de las políticas institucionales, ya que muchas universidades adoptan las mismas estrategias de posicionamiento, incluso si estas no se ajustan a sus contextos locales.

La expansión de los rankings no ha estado exenta de críticas. Diversos autores han señalado limitaciones significativas en su diseño metodológico y en sus efectos sobre las instituciones de educación superior.

• Sesgo hacia la investigación de élite: Los rankings privilegian publicaciones en revistas de alto impacto y premios internacionales, dejando en segundo plano la docencia y la extensión universitaria (Ordorika & Lloyd, 2015).

• Falta de transparencia: Algunos rankings no publican de manera detallada la forma en que ponderan sus indicadores, lo que genera dudas sobre la objetividad de sus resultados (Pérez-Esparrells & Orduna-Malea, 2018).

• Reproducción de desigualdades: Marginson (2022) destaca que los rankings refuerzan la hegemonía de universidades de países desarrollados, mientras que las instituciones de regiones periféricas quedan sistemáticamente en desventaja.

• Impacto institucional negativo: Hazelkorn (2015) documenta que muchas universidades orientan sus estrategias más a mejorar posiciones en los rankings que a responder a las necesidades sociales, lo que puede llevar a un desbalance en sus funciones sustantivas.

En América Latina, estas críticas adquieren mayor relevancia porque los rankings internacionales suelen ignorar dimensiones esenciales para la región, como la equidad en el acceso, la contribución al desarrollo local y la innovación social.

Frente a estas limitaciones, la metodología GRANA (Generation of Resources for Accreditation in Nations of the America) se presenta como una propuesta innovadora que busca integrar una visión más integral de la calidad universitaria.

La metodología GRANA se organiza en diez rubros de evaluación:

A diferencia de los rankings internacionales, que se concentran en unos pocos indicadores, GRANA propone una evaluación holística, en la que la universidad es valorada tanto por su productividad científica como por su responsabilidad social y su capacidad de contribuir al desarrollo sostenible.

El marco teórico presentado permite situar a Grana Ranking Global dentro de un panorama complejo: por un lado, la hegemonía de los rankings internacionales que privilegian la investigación de élite y reproducen desigualdades; y por otro, la necesidad de un modelo latinoamericano que incorpore dimensiones de pertinencia social, sostenibilidad e innovación.

La propuesta de GRG se sustenta en la metodología GRANA, que ha sido aplicada en procesos de acreditación en América Latina, lo cual le otorga coherencia conceptual y legitimidad regional. El reto, sin embargo, es consolidarse como un referente internacional, capaz de dialogar críticamente con los rankings dominantes y de ofrecer una alternativa viable desde el sur global.

Metodología

La construcción de Grana Ranking Global (GRG) requiere un diseño metodológico sólido que garantice tanto la validez como la confiabilidad de los resultados. A diferencia de los rankings tradicionales, que se apoyan en indicadores limitados, GRG se basa en la metodología GRANA, la cual combina elementos de acreditación institucional con técnicas de análisis comparativo internacional.

El estudio se desarrolla bajo un enfoque mixto, integrando componentes cualitativos y cuantitativos:

• Cuantitativo: mediante la recopilación de datos estadísticos sobre publicaciones, movilidad académica, financiamiento, indicadores de sostenibilidad y desempeño institucional.

• Cualitativo: a través del análisis documental, entrevistas con autoridades universitarias y estudios de caso que permiten contextualizar los resultados y comprender las particularidades de cada institución.

Este enfoque se justifica porque los rankings universitarios no pueden reducirse únicamente a números: requieren interpretación crítica y comprensión de los contextos culturales, económicos y sociales en los que se desarrollan las universidades.

La población del estudio está constituida por universidades de América Latina, Norteamérica, Europa y Asia que cuentan con reconocimiento oficial de sus respectivos ministerios o agencias de educación superior.

Para el pilotaje del Grana Ranking Global, se definió una muestra intencional de 50 universidades distribuidas en cuatro regiones:

• 20 universidades de América Latina (México, Brasil, Argentina, Chile, y Colombia).

• 10 universidades de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá).

• 10 universidades de Europa (España, Francia, Alemania, Reino Unido).

• 10 universidades de Asia (China, Japón, Corea del Sur, India).

La selección respondió a criterios de diversidad institucional, incluyendo universidades públicas, privadas, especializadas y de carácter generalista.

La metodología GRANA se traduce en un sistema de indicadores agrupados en diez rubros principales:

1. Planeación y gestión institucional: planes estratégicos, políticas de calidad, gobernanza.

2. Docencia y aprendizaje: programas acreditados, perfiles de egreso, evaluación docente.

3. Investigación científica y tecnológica: publicaciones indexadas, proyectos financiados, patentes.

4. Extensión y vinculación social: proyectos comunitarios, convenios con sectores sociales y productivos.

5. Internacionalización y cooperación: convenios internacionales, movilidad estudiantil y académica.

6. Innovación y transferencia tecnológica: startups universitarios, oficinas de transferencia, registros de propiedad intelectual.

7. Pertinencia social y equidad: inclusión de grupos vulnerables, políticas de género, programas de acceso.

8. Sostenibilidad ambiental: certificaciones ambientales, proyectos de energía limpia, gestión de residuos.

9. Impacto comunitario: indicadores de desarrollo local y regional, encuestas de satisfacción social.

10. Gobernanza y transparencia: participación colegiada, acceso a información, rendición de cuentas.

Cada rubro se mide a través de indicadores cuantificables y de evidencias documentales, lo que permite garantizar objetividad y comparabilidad.

El proceso metodológico se desarrolló en tres fases:

1. Recolección de información:

• Fuentes primarias: cuestionarios institucionales, entrevistas con rectores y directivos, encuestas a estudiantes y profesores.

• Fuentes secundarias: reportes institucionales, bases de datos internacionales (Scopus, Web of Science, UNESCO), sitios web oficiales.

2. Procesamiento y normalización de datos:

• Los indicadores fueron estandarizados en una escala de 0 a 100 para permitir comparaciones.

• Se aplicaron técnicas estadísticas de normalización y ponderación.

3. Análisis comparativo:

• Se utilizó un modelo multicriterio que pondera cada rubro con un peso relativo.

• El análisis se apoyó en software estadístico y de visualización (SPSS, R y Tableau).

El resultado fue un índice compuesto que permite ubicar a cada universidad en una posición relativa dentro del ranking.

Para garantizar la validez y confiabilidad, se aplicaron las siguientes estrategias:

• Validez de contenido: revisión de expertos internacionales en educación superior y en procesos de acreditación.

• Validez estadística: análisis de consistencia interna de los indicadores mediante alfa de Cronbach.

• Confiabilidad externa: comparación con rankings internacionales (QS, THE, ARWU) para verificar tendencias y diferencias significativas.

• Prueba piloto: aplicación inicial en 10 universidades latinoamericanas, cuyos resultados fueron ajustados antes de la versión definitiva.

La investigación respetó principios de transparencia y ética:

• Consentimiento informado de las universidades participantes.

• Uso responsable de los datos institucionales.

• Publicación de resultados de manera abierta y accesible, evitando sesgos de exclusión.

La metodología de Grana Ranking Global combina rigurosidad cuantitativa con comprensión cualitativa, ofreciendo un modelo de evaluación universitario que va más allá de los indicadores tradicionales. Su fortaleza radica en la integración de dimensiones sociales, ambientales y de gobernanza, lo que lo convierte en un instrumento innovador y pertinente para el siglo XXI.

Resultados

El análisis de la metodología de Grana Ranking Global (GRG) en su primera fase de aplicación permite identificar tendencias, fortalezas y áreas de oportunidad frente a los rankings internacionales más consolidados (QS, THE y ARWU). A lo largo de este capítulo se presentan los principales hallazgos derivados del estudio documental, comparativo y cualitativo, organizados en torno a los diez rubros que constituyen la metodología GRANA, los cuales fueron adaptados para estructurar el GRG.

Los resultados se agrupan en cinco apartados:

1. La estructura y composición del GRG.

2. El comportamiento de las universidades latinoamericanas frente a los indicadores.

3. Comparación con rankings internacionales.

4. Impactos institucionales observados.

5. Retos identificados en la aplicación inicial.

La estructura de GRG se diseñó para equilibrar la medición de dimensiones académicas, sociales, ambientales y de gobernanza. La Tabla 1 sintetiza los porcentajes de ponderación asignados a cada rubro.

Rubro

Peso (%)

Planeación y gestión institucional

10

Docencia y aprendizaje

10

Investigación científica y tecnológica

20

Extensión y vinculación social

10

Internacionalización y cooperación

10

Innovación y transferencia tecnológica

10

Pertinencia social y equidad

10

Sostenibilidad ambiental

10

Impacto comunitario

5

Gobernanza y transparencia

5


Tabla 1. Ponderación de los rubros del Grana Ranking Global


Este esquema otorga un 40% de peso a las funciones tradicionales de la universidad (docencia e investigación), mientras que el 60% restante se distribuye en funciones sociales, ambientales, tecnológicas y de gestión. En contraste, los rankings internacionales privilegian hasta en un 70% la investigación científica y su impacto en citas, dejando relegadas otras funciones sustantivas.

El pilotaje del GRG con 20 universidades latinoamericanas permitió identificar patrones regionales:

La mayoría de las universidades latinoamericanas cuentan con planes de desarrollo formalmente establecidos, sin embargo, su implementación y evaluación presentan debilidades. Solo el 35% de las instituciones analizadas dispone de mecanismos sistemáticos de rendición de cuentas y evaluación externa de sus planes estratégicos.

Las universidades públicas presentan un alto nivel de cobertura en programas acreditados nacionalmente (70% en promedio), mientras que las privadas tienden a mostrar mayor flexibilidad curricular pero menor participación en procesos de acreditación.

Un hallazgo relevante es que las universidades latinoamericanas no suelen medir de forma sistemática el aprendizaje estudiantil más allá de las tasas de titulación y deserción. Este aspecto limita su capacidad para mostrar evidencia internacionalmente comparable.

La región presenta una heterogeneidad marcada: mientras universidades de Brasil, México, Chile y Argentina concentran la mayoría de las publicaciones indexadas en Scopus y Web of Science, otras instituciones dependen casi exclusivamente de revistas locales o regionales.

En promedio, las universidades latinoamericanas de GRG obtuvieron 35 puntos sobre 100 en producción científica, lo cual contrasta con los valores promedio de universidades norteamericanas y europeas, que superan los 70 puntos.

En este rubro las universidades latinoamericanas obtuvieron resultados superiores al promedio global. Se destaca la amplia participación en proyectos comunitarios, programas de educación continua y cooperación con sectores productivos y sociales. Ejemplos notables incluyen programas de salud comunitaria en universidades de México y proyectos de agricultura sostenible en universidades brasileñas.

La internacionalización sigue siendo un reto estructural. En promedio, las universidades latinoamericanas reportaron solo un 5% de estudiantes en movilidad internacional y un número reducido de dobles titulaciones. Sin embargo, existe una intensa cooperación regional, especialmente en redes universitarias latinoamericanas.

Las oficinas de transferencia de conocimiento son incipientes. Solo el 20% de las universidades analizadas cuentan con patentes activas o spin-offs vinculadas a proyectos universitarios. No obstante, la innovación social emerge como un campo prometedor en la región.

Este es uno de los rubros más fuertes para América Latina: la mayoría de las universidades cuenta con políticas de inclusión social, becas para estudiantes vulnerables y programas de género. GRG reconoce estas políticas, que rara vez son consideradas en rankings internacionales.

Las universidades latinoamericanas están comenzando a implementar programas de sustentabilidad, como el uso de energías renovables o certificaciones verdes. Sin embargo, las acciones son aún fragmentadas y carecen de indicadores comparativos sólidos.

GRG incluyó indicadores de percepción social a través de encuestas en comunidades locales. Las universidades latinoamericanas fueron valoradas positivamente por su impacto en desarrollo local, especialmente en educación, salud y cultura.

La gobernanza universitaria presenta desafíos significativos: falta de información pública, opacidad en el uso de recursos y baja participación estudiantil en órganos colegiados. Esto redujo los puntajes promedio en la región.

La comparación con QS, THE y ARWU permitió identificar diferencias sustanciales:

• En QS, las universidades latinoamericanas aparecen en posiciones medias o bajas debido a su menor producción científica internacional y al peso excesivo de la reputación académica global.

• En THE, el énfasis en citas e investigación vuelve a marginar a universidades con fortalezas en extensión y compromiso social.

• En ARWU, centrado casi exclusivamente en premios Nobel, publicaciones de élite y citación, las universidades latinoamericanas apenas aparecen en los listados.

En contraste con GRG, estas universidades alcanzaron posiciones mucho más competitivas debido a la incorporación de indicadores de pertinencia social, impacto comunitario y sostenibilidad, áreas en las que destacan frente a instituciones del norte global.

Los primeros resultados de GRG generaron impactos en tres niveles:

• Varias universidades utilizaron GRG como referencia para actualizar sus planes de desarrollo.

• Se observaron ajustes en políticas de inclusión, sostenibilidad e internacionalización a raíz de los resultados.

• GRG contribuyó a visibilizar fortalezas latinoamericanas poco reconocidas en otros rankings.

• Se promovieron alianzas entre universidades para mejorar indicadores colectivos, especialmente en internacionalización.

• GRG despertó interés de universidades de África y Asia al proponer una metodología sensible al contexto y no centrada exclusivamente en investigación.

• Se inició un diálogo con organismos internacionales para validar la metodología y explorar su reconocimiento en foros globales.

A pesar de sus aportaciones, GRG enfrenta desafíos importantes:

1. Transparencia metodológica: Es necesario publicar de forma abierta las fórmulas de ponderación y los criterios de selección de datos.

2. Validación externa: Requiere auditorías internacionales para ganar credibilidad.

3. Disponibilidad de datos: Muchas universidades latinoamericanas no cuentan con sistemas robustos de información.

4. Difusión académica: El GRG debe consolidar su presencia en congresos, revistas indexadas y medios internacionales.

5. Comparabilidad longitudinal: Se necesita recopilar datos de al menos cinco años para construir tendencias sólidas.

Como síntesis de los resultados de Grana Ranking Global mostró que:

• Las universidades latinoamericanas destacan en pertinencia social, extensión e impacto comunitario.

• Presentan rezagos en investigación internacionalizada, innovación tecnológica y gobernanza.

• Frente a rankings internacionales, el GRG ofrece una visión más equilibrada y contextualizada de la calidad universitaria.

• Los resultados ya han generado impactos en políticas institucionales y regionales, aunque persisten retos de transparencia y validación.

Discusión

El análisis de los resultados obtenidos a través de Grana Ranking Global (GRG) permite reflexionar en torno a su pertinencia, fortalezas y limitaciones en comparación con los rankings internacionales más consolidados. La discusión se centra en tres ejes principales: el papel de GRG en la reconfiguración del concepto de calidad universitaria, su contribución al posicionamiento de América Latina en el escenario global y los desafíos que enfrenta para consolidarse como referente internacional.

Una de las principales aportaciones de GRG consiste en ampliar el horizonte de evaluación de la calidad más allá de la investigación científica y la reputación internacional. Mientras rankings como QS, THE y ARWU privilegian la producción académica cuantificable y los premios de élite, el GRG reconoce dimensiones que tradicionalmente han sido invisibilizadas: la pertinencia social, la equidad, la sostenibilidad ambiental y el impacto comunitario.

Este cambio de paradigma responde a una crítica recurrente en la literatura: la idea de que los rankings globales han homogeneizado el concepto de calidad, imponiendo un modelo hegemónico basado en universidades anglosajonas. Tal como advierte Hazelkorn (2015), esta estandarización produce un “efecto imitador” que lleva a las instituciones a priorizar indicadores visibles por encima de sus misiones locales.

GRG, en cambio, propone un modelo integral y contextualizado. Al otorgar un peso del 60% a funciones no vinculadas directamente con la investigación, fomenta una visión más equilibrada de la universidad como actor social y agente de transformación. De esta manera, contribuye a reconfigurar la noción de excelencia universitaria desde el sur global.

Los resultados evidencian que las universidades latinoamericanas suelen ocupar posiciones bajas en los rankings internacionales debido a la asimetría estructural en producción científica y recursos financieros. Sin embargo, en el GRG, estas mismas instituciones aparecen en posiciones competitivas al valorarse indicadores de inclusión, sostenibilidad y extensión.

Esto plantea una discusión clave: ¿es posible que América Latina lidere un modelo alternativo de evaluación universitaria que responda a sus necesidades sociales y culturales, en lugar de replicar esquemas externos?

Autores como Ordorika (2020) y Marginson (2022) sostienen que la dependencia de los rankings internacionales ha reforzado la subordinación académica de la región. GRG ofrece una vía distinta: legitimar formas propias de producción de conocimiento y compromiso social como dimensiones centrales de la calidad.

Además, GRG se alinea con tendencias globales recientes, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, los cuales demandan que la educación superior contribuya de manera tangible a la equidad y la sostenibilidad. En este sentido, GRG no solo responde al contexto latinoamericano, sino que también dialoga con agendas globales emergentes.

Pese a sus aportaciones, el GRG enfrenta riesgos importantes que deben ser discutidos de manera crítica:

Aunque GRG nace como alternativa, existe la posibilidad de que reproduzca las lógicas de competencia y visibilidad mediática de otros rankings, priorizando posiciones y tablas comparativas en lugar de procesos de mejora institucional. Si esto ocurre, perdería su vocación transformadora y caería en las mismas prácticas que busca superar.

Los rankings internacionales han sido fuertemente criticados por la opacidad de sus fórmulas de ponderación. GRG debe aprender de estas críticas y garantizar acceso abierto a su metodología, evitando cualquier percepción de arbitrariedad. Sin transparencia, su credibilidad internacional será limitada.

GRG valora indicadores altamente pertinentes para América Latina, como la equidad social y el impacto comunitario. Sin embargo, surge la pregunta: ¿cómo lograr que estos indicadores sean reconocidos como válidos en la arena global, donde predomina la investigación de alto impacto? Existe el riesgo de que GRG sea percibido como un ranking “regionalista” y no como un estándar internacional.

Muchas universidades latinoamericanas carecen de sistemas robustos de información y monitoreo. Esto genera dificultades para alimentar los indicadores del GRG, comprometiendo su confiabilidad. A diferencia de QS o THE, que acceden a bases de datos internacionales consolidadas, el GRG depende en gran medida de la colaboración institucional.

Más allá de los riesgos, GRG cuenta con oportunidades estratégicas para posicionarse como referente:

1. Alineación con los ODS: El enfoque en sostenibilidad, equidad e impacto social conecta al GRG con prioridades globales de la ONU y la UNESCO.

2. Atracción de regiones afines: África y Asia enfrentan problemáticas similares a América Latina, por lo que GRG podría convertirse en un modelo de evaluación sur-sur.

3. Innovación metodológica: Al incluir indicadores de gobernanza, extensión y responsabilidad social, GRG ofrece una novedad conceptual frente a rankings tradicionales.

4. Potencial de legitimidad académica: Si GRG logra publicar sus resultados en revistas indexadas y presentarse en foros internacionales, podría obtener un reconocimiento progresivo en la comunidad académica global.

Los hallazgos de GRG generan varias implicaciones estratégicas para las instituciones de educación superior:

• Diversificación de indicadores: Las universidades deben dejar de concentrar sus esfuerzos exclusivamente en publicaciones y citaciones, y comenzar a desarrollar políticas institucionales en sostenibilidad, impacto social e innovación tecnológica.

• Fortalecimiento de la gobernanza: La transparencia y rendición de cuentas emergen como requisitos ineludibles en un escenario donde la legitimidad institucional es cada vez más observada.

• Revalorización del compromiso social: GRG ofrece un marco para que las universidades reivindiquen su misión histórica de servicio a la sociedad, mostrando que esta dimensión también puede generar prestigio internacional.

La UNESCO (2022) propone la construcción de un nuevo contrato social para la educación, en el cual las universidades deben asumir un papel activo en la construcción de sociedades más justas y sostenibles. GRG se inscribe en esta corriente, pues integra dimensiones que trascienden la investigación científica y colocan en el centro el bienestar colectivo.

Desde esta perspectiva, GRG no debe entenderse únicamente como una tabla de posiciones, sino como un instrumento de transformación institucional, que oriente a las universidades hacia modelos de calidad más humanos, inclusivos y sostenibles.

La discusión permite concluir que:

• GRG representa una reconfiguración del concepto de calidad universitaria, al valorar dimensiones invisibilizadas por rankings dominantes.

• América Latina encuentra en GRG una oportunidad de liderazgo epistemológico, al proponer un modelo contextualizado y socialmente responsable.

• No obstante, GRG enfrenta retos de transparencia, validación externa y comparabilidad internacional que deben atenderse para su consolidación.

• De lograr superar estas limitaciones, GRG puede convertirse en un referente global alternativo, alineado con las demandas contemporáneas de la educación superior y los ODS.

Conclusiones

El presente estudio permitió realizar una evaluación crítica de la metodología de Grana Ranking Global (GRG) en el contexto de la educación superior en América Latina. A lo largo del análisis se evidenció que GRG constituye una propuesta innovadora que busca ampliar el concepto de calidad universitaria, integrando dimensiones de pertinencia social, sostenibilidad, innovación y gobernanza, tradicionalmente ausentes en rankings internacionales como QS, THE y ARWU.

GRG rompe con la visión hegemónica que equipara calidad con producción científica y reputación internacional. Su diseño otorga un peso significativo a la docencia, la inclusión social, la responsabilidad comunitaria y la sostenibilidad ambiental, ofreciendo una mirada más integral.

Los resultados evidenciaron que las universidades latinoamericanas obtienen mejores posiciones relativas en GRG que en los rankings internacionales, debido a su fuerte compromiso con la extensión, la equidad y la vinculación social. Esto muestra que la región posee ventajas comparativas que pueden convertirse en referentes globales.

No obstante, persisten rezagos en la internacionalización, la investigación de alto impacto y la gobernanza universitaria, lo cual reduce la competitividad global de las instituciones latinoamericanas. Además, GRG enfrenta el reto de consolidar su transparencia metodológica y validación externa, aspectos fundamentales para su legitimidad.

GRG se encuentra en una fase inicial, pero tiene la posibilidad de convertirse en un ranking de referencia internacional si logra alinear su metodología con estándares globales sin perder su identidad regional. Su incorporación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) lo posiciona favorablemente en las agendas internacionales de educación superior.

En su primera aplicación, el GRG ha impulsado cambios en las universidades participantes, como la revisión de planes de desarrollo, el fortalecimiento de políticas de inclusión y el diseño de programas de sostenibilidad. Esto demuestra que, más allá de la visibilidad, el ranking puede funcionar como un instrumento de transformación institucional.

Con base en los hallazgos, se proponen recomendaciones a GRG como iniciativa, para las universidades latinoamericanas y para organismos internacionales.

1. Transparencia total: Publicar de manera abierta las fórmulas de ponderación, los criterios de recolección de datos y los mecanismos de verificación.

2. Validación externa: Incorporar evaluadores internacionales y procesos de auditoría metodológica que aumenten la credibilidad.

3. Datos longitudinales: Establecer series de tiempo que permitan evaluar tendencias y no solo resultados anuales.

4. Difusión académica: Publicar reportes en revistas indexadas y presentar resultados en foros internacionales de educación superior.

5. Innovación permanente: Continuar incorporando indicadores emergentes, como digitalización educativa, resiliencia institucional y compromiso climático.

6. Fortalecer la investigación internacional: Incrementar la participación en redes globales de ciencia, así como en proyectos de investigación transnacionales.

7. Consolidar sistemas de información: Desarrollar plataformas institucionales de datos confiables que alimenten no solo al GRG, sino también a procesos internos de planeación.

8. Impulsar la internacionalización inclusiva: Fomentar programas de movilidad, dobles titulaciones y proyectos colaborativos que integren a estudiantes y académicos de manera equitativa.

9. Reforzar la gobernanza: Avanzar en políticas de rendición de cuentas, transparencia presupuestaria y participación democrática de la comunidad universitaria.

10. Valorar la extensión como fortaleza: Mantener y potenciar los programas sociales y comunitarios, mostrando su impacto con métricas comparables a nivel internacional.

11. Reconocer modelos alternativos: Validar iniciativas como el GRG dentro de los debates sobre calidad universitaria, superando la dependencia de QS, THE y ARWU.

12. Impulsar cooperación sur-sur: Fomentar redes entre América Latina, África y Asia para compartir experiencias en rankings alternativos.

13. Alinear con los ODS: Promover que los sistemas de evaluación universitaria se integren en la agenda 2030 de la ONU y la UNESCO.

Grana Ranking Global no debe concebirse únicamente como un mecanismo de visibilidad, sino como un proyecto político y académico de transformación regional. Su enfoque integral responde a la urgencia de repensar la educación superior en un mundo atravesado por desigualdades, crisis ambientales y desafíos sociales.

La clave de su consolidación radica en encontrar un equilibrio entre pertinencia local y comparabilidad global: mantener su identidad latinoamericana sin aislarse del debate internacional. GRG se a convertido un referente mundial para construir un nuevo contrato social de la educación superior, donde la calidad se entienda no solo como excelencia académica, sino también como responsabilidad social, equidad y sostenibilidad.


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